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¿Puede el coronavirus sobrevivir y propagarse en las piscinas, el mar y la arena de la playa? Respuestas científicas.


El CSIC publica un informe sobre la supervivencia del SARS-CoV-2 en medios acuáticos.

En el caso de las piscinas, el problema es mantener los niveles de cloro.

¿Cómo y cuándo se abrirán las piscinas?

España está en pleno proceso de descalcificación, un proceso que, aunque terminará a mediados de verano, aún no tiene un protocolo para que los bañistas puedan disfrutar del agua. Se habla de poner pantallas de metacrilato en la arena o de organizar turnos en las piscinas, pero de momento no hay nada oficial, porque el Ministerio de Sanidad estaba esperando un informe de los científicos del CSIC.


Y ese informe ha llegado. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas ha publicado un texto que se centra en la capacidad de supervivencia y transmisión del coronavirus, tanto en las playas (cuya apertura está prevista en la tercera fase de descalcificación) como en los ríos y piscinas (de los que el Gobierno no ha establecido hasta ahora su apertura al baño).

En este texto de 17 páginas, se evalúa la posible supervivencia e infección del SARS-CoV-2 en entornos como piscinas, ríos, albercas, arena, mar e incluso en la brisa marina, citando las pruebas científicas disponibles hasta la fecha.

Sin embargo, el CSIC comienza recordando que la principal vía de transmisión sigue siendo el contacto de persona a persona y las gotitas expulsadas por la tos o el estornudo de una persona infectada.

Por ello, en el baño, como en otros lugares, deben seguirse las normas de distanciamiento social validadas por las autoridades sanitarias. También confirma que no hay pruebas de la presencia del coronavirus en el agua potable, aunque puede haberla en las aguas residuales.


Piscinas

El CISC cita a los Centros de Control de Enfermedades de EE.UU. para decir que "no hay pruebas de que el virus que causa el COVID-19 pueda transmitirse a las personas a través del agua de piscinas, jacuzzis, spas o zonas de recreo acuáticas".

"No hay pruebas de que el COVID-19 pueda transmitirse a través del agua de piscinas, jacuzzis o spas.

Pero para ello, es necesario mantener la cloración del agua en los estándares establecidos en las leyes, a partir del Real Decreto 742/2013 que regula la materia.

El CSIC, de acuerdo con lo que recomiendan las leyes, considera que el agua de la piscina debe tener una concentración de cloro libre recomendada entre 1 y 3 mg/l, que "sería suficiente para la inactivación del virus y, por tanto, suficiente para evitar los riesgos de contaminación durante el baño".


La clave: mantener el nivel de cloro

Sin embargo, en este punto, el CSIC da la clave para un baño seguro en una piscina: mantener el nivel de cloro libre en el agua para garantizar la desinfección. "Debe realizarse un control adecuado de las concentraciones de cloro libre presentes en el agua de baño para garantizar la capacidad antimicrobiana necesaria para evitar la contaminación".

El informe dice que la vigilancia constante es "factible" en las piscinas con personal de mantenimiento. Si no es así, añade, "deben adoptarse las medidas necesarias para garantizar dicha desinfección permanente". Porque el problema es que el nivel de cloro no es permanente y hay que observarlo.

Salvador Mauri, director general de SCP Pool Spain (que forma parte de Poolcorp, el mayor distribuidor mundial de material para piscinas) explica en una entrevista con 20 minutos que el cloro que se añade al agua se va "diluyendo" a medida que actúa. Factores como la temperatura del agua y la "carga de materia orgánica aportada por los bañistas" hacen que ese cloro se "inactive" y quede presente en el agua como "cloraminas". "Estas cloraminas son las que irritan los ojos, las mucosas y la piel del bañista", dice.

El director de la piscina de SCP comenta que hay dos formas habituales de añadir cloro a las piscinas públicas y comunitarias. Una es la dosificación automática de hipoclorito de sodio (lejía común) y la otra es la producción de cloro mediante electrolizadores de sal, que convierten la sal común previamente disuelta en el agua en cloro altamente desinfectante.

El problema es que los niveles de cloro descienden a medida que avanza el día debido a la acción de los elementos.

"Puedes tener 3 miligramos por litro de cloro libre a las nueve de la mañana y a las 11, si es un día muy caluroso o con muchos bañistas, todo el cloro se ha evaporado, no hay más cloro disponible", dice Mauri. "Cuantos más bañistas y temperaturas, más rápido actúa el cloro y la piscina se queda sin cloro libre para seguir actuando".

En estas condiciones, Mauri calcula que sería necesario revisar el agua "al menos cuatro veces al día: al inicio, al cierre y en dos días intermedios". "El problema es que los que miden el cloro lo hacen con sistemas ópticos, con fotometría, que son muy sencillos, pero no proporcionan una medición muy precisa", considera.

Para mantener este nivel de cloro "puro" en el agua, incluso desde las administraciones, se recomienda, dice Mauri, el uso de sistemas de control automático, un "robot" que analiza constantemente el agua y detecta una gota de cloro " Disponible "se libera para añadir más.

Panel de dosificación K152 que mide las ppm y el pH del cloro con una sonda potenciostática SCP POOL

"Cuando alcanza el nivel adecuado, deja de dispensar el desinfectante, ya que no es necesario aumentar la carga de cloro en el agua más allá de lo recomendado", añade. "Son sistemas que existen desde hace más de 20 años y que, a menudo por desconocimiento, no están presentes en todos los grupos comunitarios".


Piscinas cerradas, spas y salas de vapor

En cuanto a otro tipo de instalaciones, como piscinas, spas y salas de vapor (centros de bienestar), el informe del CSIC se refiere a las estimaciones del agua de las piscinas, que en estas instalaciones deben tener las mismas condiciones de cloro.

"La información científica disponible indica una menor supervivencia del SARS-CoV-2 a temperaturas elevadas"

En cuanto al vapor y las saunas, el texto indica que "la información científica disponible sobre la supervivencia del virus en diferentes condiciones ambientales es escasa, pero indica una menor supervivencia del SARS-CoV-2 a temperaturas elevadas".

Como en el resto de las instalaciones, en estos casos, el CSIC recomienda seguir las recomendaciones de limpieza de metales, maderas, suelos, etc.


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