Los ánodos de sacrificio proporcionan una protección adicional a los elementos metálicos sumergidos en su piscina, especialmente con la electrólisis salina.
Se instalan de forma fácil y discreta (tornillo M8) frenando los procesos de corrosión de toda la parte sumergida del elemento metálico. La oxidación o corrosión de los elementos metálicos sumergidos de la piscina se puede evitar de forma fiable y económica mediante la instalación de ánodos de sacrificio, que se instalan con mucha facilidad y se integran de forma discreta, evitando la corrosión y pasando completamente desapercibidos. Se recomienda instalar un ánodo de sacrificio por cada elemento metálico que se desee proteger.
Mantenimiento:
Vida útil del ánodo de sacrificio: 14/16 meses.
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